Amanece en el puerto de BCN, donde pillaremos el ferry que nos llevará ( parando primero en el puerto de Pollensa ) al de Ciutadella.
Llegamos a la tarde y completamente mareados: el mar es lo que tiene, que uno ( o una ) se marea...
Desde el puerto hasta el centro de la ciudad hay un par de kilómetros que, con las maletas arrastras, se nos hacen muy pesados.
Pero el hotelito tiene mucho encanto, sobre todo el patio, con árboles y muchas plantas, donde tomamos una cerveza y al día siguiente desayunaremos.
Cenamos en el puerto deportivo y nos dan un "hachazo"...¡ pero un día es un día !
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